La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Weber subió y dio a la reina parte detallado de todo.
MarÃa Antonieta le anunció la muerte de Mandat.
El ruido continuaba debajo de las ventanas.
—Weber, ve a ver lo que pasa —dijo la reina.
—Lo que pasa, señora, es que los artilleros, al abandonar sus piezas, están clavando e inutilizando los cañones.
—¿Qué opinas de todo eso, mi pobre Weber?
—Opino —dijo el buen alemán— que Vuestra Majestad deberÃa consultar al señor Roederer, a quien juzgo uno de los más fieles que están en palacio.
—Bien, pero ¿en dónde podré hablarle sin ser vista ni espiada?
—En mi cuarto, señora, si Vuestra Majestad lo desea —dijo el ayuda de Cámara Thierry.
—Bueno —contestó la reina.
Y volviéndose en seguida a su hermano de leche, dijo:
—Ve a buscar al señor Roederer, y llévale al cuarto de Thierry.
Y mientras que Weber salÃa por una puerta, la reina salió por otra detrás de Thierry.
En aquel instante daban las nueve en el reloj de palacio.