La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo CLVI

Durante un momento —cuando la reina presenciaba la fuga de la vanguardia—, los suizos creyeron, sin duda, que acababan de habérselas con el ejército mismo, y que este se había dispersado.

Habían matado cuatrocientos hombres en el patio Real, ciento cincuenta o doscientos en el Carrousel, y habían cogido siete cañones.

En todo el espacio que la vista alcanzaba no aparecía un solo hombre que pudiera defenderse.

Tan sólo una batería aislada, dispuesta en el terrado de una casa, frente al cuerpo de guardia de los suizos, seguía haciendo fuego, sin que se pudiese apagar.

Sin embargo, como se creía haber dominado la insurrección, tratábase de adoptar medidas para dar fin de aquella batería, cuando de pronto se oyó resonar por el lado de los muelles el redoble de los tambores y el rumor producida por las ruedas de los cañones, mucho más lúgubre aún.

Aquel ejército era el que el rey había visto venir mientras estaba en la galería del Louvre mirando con un anteojo.

Al mismo tiempo comenzó a circular el rumor de que el rey había salido del castillo para ir a pedir protección a la Asamblea.

Difícil es decir el efecto que esta noticia produjo hasta en los realistas más fieles.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker