La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¿Cuánto tiempo he de estar con ella, papá?
—El que quieras.
—¿En dónde os encontraré?
—Te aguardo aquÃ.
El joven tomó el frasco y entró.
Al cabo de un cuarto de hora volvió.
Gilberto le miró con ansiedad y vio que traÃa intacto el frasco.
—¿Qué te ha dicho? —preguntó el doctor.
—«¡No de tu mano, hijo mÃo!», exclamó al verme.
—¿Qué ha hecho?
—Ha llorado.
—Entonces se ha salvado. Ven, hijo mÃo.
Y abrazó a Sebastián, con más ternura tal vez que habÃa expresado nunca.
Por desgracia, Gilberto no contaba con Marat.
Ocho dÃas después, supo que la condesa de Charny acababa de ser arrestada y conducida a la cárcel de la AbadÃa.