La Condesa de Charny
La Condesa de Charny He aquí cómo el ayuntamiento se substituía a la Asamblea, decretando la pena de muerte. Acababa de otorgar a Chaumette derecho de abrir las prisiones y poner en libertad a los detenidos, arrogándose así el derecho de gracia; y por último, acababa de ordenar que en la puerta de cada prisión se exhibiera la lista de los presos que contuviese; esto era excitar al odio y a la venganza, pues así todos guardaban la puerta de la prisión donde estaba encerrado su enemigo. La Asamblea vio a qué abismo se la conducía, comprendiendo que, bien a pesar suyo, se iban a manchar sus manos en sangre.
Y ¿por quién? Por la municipalidad, su enemiga.
No se necesitaba más que una ocasión para que la lucha estallase sangrienta y terrible entre los dos poderes.
Y esta ocasión se presentó con motivo de una nueva exigencia de la municipalidad.
El 29 de agosto, día de las visitas domiciliarias, el ayuntamiento citó ante su consejo, por medio de un artículo de diario, a Girey-Dupré, uno de los girondinos más audaces, porque era uno de los más jóvenes.
Girey-Dupré se refugió en el ministerio de la Guerra, por no haber tenido tiempo de hacerlo en la Asamblea.
Huguenin, presidente de la municipalidad, mandó invadir el ministerio de la Guerra para sacar de allí a viva fuerza al periodista girondino.