La Condesa de Charny
La Condesa de Charny De esta medida resultó una cosa con que no se había contado, o en que se había pensado más de lo necesario.
Aquellas visitas domiciliarias habían abierto a los pobres las moradas de los ricos; los individuos armados de las secciones, que seguían a los magistrados, pudieron dirigir así una mirada de asombro a las profundidades sedosas y doradas de los magníficos palacios, habitados aún por sus dueños, pero los cuales estaban ausentes; y de aquí, no el deseo del pillaje, pero sí una causa para que redoblase el odio.
Se saqueó tan poco, que Beaumarchais, que estaba entonces en la prisión, refiere que en sus magníficos jardines del bulevar de San Antonio, una mujer cogió una rosa, y por esto se quiso arrojarla al agua.
Y obsérvese que esto sucedía en el momento en que la municipalidad acababa de decretar que los vendedores de plata serían castigados con la pena capital.