La Condesa de Charny
La Condesa de Charny A consecuencia de la jornada del 10 de agosto, fue instituido un tribunal encargado especialmente de conocer en los robos cometidos en las Tullerías. El pueblo, como dice Peltier, había fusilado en el acto dos o trescientos ladrones cogidos en flagrante delito; pero había, como se comprenderá, un número casi igual que, momentáneamente al menos, había conseguido ocultar sus latrocinios.
Entre estos honrados industriales se encontraba nuestro antiguo conocido el señor de Beausire, exento que fue de Su Majestad.
Nuestros lectores, que ya saben los antecedentes del amante de la señorita Oliva, del padre del joven Toussaint, no extrañarán que se halle después de esta jornada entre los que tenían que dar cuenta, no a la nación, sino a los tribunales, de la parte que en ella habían tomado.
El señor de Beausire se había introducido, en efecto, en las Tullerías; pero hombre de buen juicio, no era capaz de cometer la necedad de entrar el primero o uno de los primeros donde era peligroso entrar antes que los demás; entró, pues, a retaguardia de todos.
