La Condesa de Charny
La Condesa de Charny ¿No es muy curioso que en la vÃspera de la matanza de los prisioneros, usara semejante lenguaje, con peligro de su vida, uno de los hombres a quienes se acusa de aquella?
Hay anomalÃas de estas en la polÃtica; explÃquelas quien pueda.
Esta promesa calmó a la multitud. Un cuarto de hora después se anunció a Manuel que ya estaba elegido el jurado popular; se componÃa de veintiún individuos, y estos se presentaron en el balcón.
—¿Son estos hombres vuestros delegados? —preguntó Manuel a la multitud.
Un aplauso fue la contestación.
—Está bien —dijo Manuel—, puesto que tenemos aquà los jueces, se hará justicia.
Y según lo habÃa prometido, instaló el jurado en una de las salas del edificio.
Beausire, más muerto que vivo, compareció ante aquel tribunal improvisado; quiso defenderse, pero el segundo crimen era tan patente como el primero, y además mucho más grave a los ojos del pueblo.