La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Brunswick parecÃa observar a nuestros soldados con asombro.
—Los que se han situado allà —dijo el rey de Prusia— están dispuestos a no retroceder.
Pero se dejó creer al ejército prusiano que Dumouriez tenÃa cortada la retirada, y se le aseguró que aquel ejército de sastres, de vagabundos y de zapateros, como les llamaban los emigrados, se dispersarÃa al primer estampido del cañón.
Se habÃa descuidado ocupar las alturas de Gizaucourt por el general Chazot (que estaba situado a lo largo del gran camino de Châlons), alturas desde donde hubiera batido de flanco a las columnas enemigas; los prusianos, aprovechándose del descuido, se apoderaron de la posición.
Entonces ellos eran los que podÃan batir de flanco a las fuerzas de Kellermann.
El dÃa amaneció sombrÃo a causa de una densa niebla; pero poco importaba esto: los prusianos sabÃan dónde estaba el ejército francés, que ocupaba las alturas de Valmy, y no podÃa estar en otra parte.
Sesenta cañones tronaron al mismo tiempo; los artilleros prusianos tiraron a la casualidad, pero siempre contra las masas, y poco importaba la punterÃa.