La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —¿Voy yo también? —preguntó madame Roland.
—Seguramente; si hay papeles, sólo a ti los confiaré. ¿No eres tú, por ventura, la mujer más de bien que yo conozco?
Luego se volvió hacia Gamain.
—Venid, amigo mÃo —le dijo.
Y Gamain le siguió murmurando entre dientes:
—¡Toma, Capeto; ya te habÃa dicho que me las pagarÃas! ¿Qué era lo que el rey tenÃa que pagarle?
Todos los beneficios que le habÃa prodigado.