La Condesa de Charny
La Condesa de Charny LO QUE HACÍAN, EL 15 DE FEBRERO DE 1794,
ÁNGEL PITOU Y CATALINA BILLOT
Poco más de un año después de la ejecución del rey y de la marcha de Gilberto, de Sebastián y de Billot, en una hermosa y fría mañana del terrible invierno de 1794, tres o cuatrocientas personas, es decir, casi la sexta parte de la población de Villers-Cotterêts, esperaban, en la plaza del Castillo y en el patio de la alcaldía, la salida de dos desposados, que nuestro antiguo conocido el señor de Longpré se disponía a unir como esposos.
Eran Ángel Pitou y Catalina Billot.
¡Ay de mí!, habían sido necesarios muchos graves acontecimientos para que la antigua querida del vizconde de Charny, la madre del pequeño Isidoro, llegara a ser la señora Pitou.
Cada cual refería aquellos acontecimientos y los comentaba a su manera; pero como quiera que lo hiciese, ni uno solo de aquellos relatos dejaba de ensalzar la fidelidad de Ángel Pitou y el juicio de Catalina Billot.
Pero cuanto más interesantes eran los futuros esposos, más se les compadecía.
Tal vez eran más felices que ninguno de los individuos, hombres o mujeres, que componían aquella multitud; pero esta es de tal naturaleza, que siempre ha de compadecer o envidiar.
