La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Creemos que, estando a la cabeza de la granja de Billot, no necesitaréis nada.
Probablemente algún dÃa os escribiremos para que vengáis a reuniros con nosotros.
Vuestro amigo,
GILBERTO.
—¿Es todo? —preguntó Billot.
—Hay una posdata —dijo Gilberto.
—¿Cuál?
Gilberto miró fijamente a Billot y leyó después:
«Billot os recomienda a Catalina».
El labrador profirió un grito de agradecimiento y se precipitó en los brazos del doctor.
Diez minutos después rodaba por el camino del Havre la silla de posta que conducÃa lejos de ParÃs a Gilberto, a Sebastián y a Billot.