La Condesa de Charny
La Condesa de Charny María Antonieta se hallaba en una disposición de ánimo muy opuesta a la de Charny; recordaba su dureza para con el Conde, y al pensar en la abnegación de que había dado pruebas en Versalles, al evocar la imagen, siempre presente en su memoria, del hermano de Charny tendido ensangrentado en medio del comedor que precedía a su cámara, sentía algo como un remordimiento y confesábase que, suponiendo que el señor de Charny no hubiese manifestado más que abnegación, había recompensado muy mal esta última.
¿Pero no tenía derecho para exigir de Charny algo más que abnegación?
Sin embargo, ¿no había cometido Charny respecto a ella todas las faltas que le imputaba?