La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Esto quiere decir, señora, que Vuestra Majestad ha tenido ministros muy complacientes, sobre todo los de Hacienda, y en particular el señor de Calonne; el pueblo sabe que a Vuestra Majestad le bastaba pedir para obtener, y como pedir cuesta poco cuando una es Reina, atendido que la demanda es una orden, el pueblo canta: «La panadera tiene cuartos, Pero bien poco le cuestan». Es decir, que no le cuestan más que el trabajo de solicitar.
La Reina oprimió su blanca mano sobre el terciopelo rojo de la portezuela.
—Pues bien, sea —dijo—, ya sabemos lo que canta, y ahora, señor Gilberto, ya que lo explicáis tan bien, pasemos a lo que dice.
—Es lo siguiente: «No carecemos ya de pan, puesto que tenemos el panadero, la panadera y el mozo de tahona».
—¿Vais a explicarme esta segunda insolencia tan claramente como la primera? ConfÃo en ello.
—Señora —dijo Gilberto con la misma dulzura melancólica—, si quisierais pesar bien, no las palabras tal vez, sino la intención del pueblo, verÃais que no tenéis tanto motivo como os parece para quejaros.
—Veamos eso —replicó la Reina con una sonrisa nerviosa—. Ya sabéis que no deseo más que instruirme; señor doctor, decid; ya escucho.