La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Y yo, señora —contesto Lafayette—, aprovecharé la invitación por mi cuenta y por la suya, y si Vuestra Majestad no me ha visto allà nunca, le ruego que entienda bien, que es porque siempre se olvidó de manifestarme el deseo de verme.
La Reina contestó con una inclinación de cabeza y una sonrisa.
Era la despedida, y cada cual tomó lo que le correspondÃa.
Lafayette el saludo, y el conde Luis la sonrisa.
Los dos salieron de espaldas, llevando de esta entrevista, el uno más amargura, y el otro más fidelidad.