La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Precisamente, señora —dijo—, es la segunda alusión que hacéis, desde hace un momento, a esa supuesta cautividad en que se quiere hacer creer a vuestros fieles servidores que yo os tengo. Señora, me apresuro a decirlo delante de mi primo; lo repetiré, si es necesario, ante París entero, ante Europa, ante todo el mundo, y sin más allá, ayer escribí al señor Mounier, que desde el fondo del Delfinado se lamenta de la cautividad real, diciéndole lo mismo. Señora, sois libre; solamente tengo un deseo, y es que deis la prueba de lo que digo; el Rey continuando sus cacerías y viajes, y vos acompañándole.

La Reina sonrió como una persona mal convencida.

—En cuanto a ser madrina del pobre huérfano que nacerá en el luto, la Reina, al contraer este compromiso con la viuda, ha obedecido a ese excelente corazón que inspira amor y respeto a todos los que os rodean. Cuando llegue el día de la ceremonia, la Reina elegirá la iglesia en que desea que se efectúe aquella; dará sus órdenes, y todo se hará con arreglo a ellas. Y ahora —continuó el general inclinándose—, espero que me deis las vuestras para hoy.

—Para hoy, general —dijo la Reina—, no tengo que disponer nada más que invitar a vuestro primo, si permanece algunos días en París, a que os acompañe a una de las reuniones de la princesa Lamballe; ya sabéis que recibe por ella y por mí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker