La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Por lo pronto, tenemos Besancon, señor, cuya ciudadela ofrece un puesto muy ventajoso para reunir un ejército y dar la señal y la mano a los suizos. Estos últimos, reunidos con el ejército, podrán avanzar a través de Borgoña, donde los realistas son numerosos, y desde aquà marchar sobre ParÃs.
—El Rey hizo un movimiento de cabeza que significaba: «PreferirÃa otra cosa».
El joven prosiguió:
—Después tenemos Valenciennes, señor, o cualquier otra plaza de Flandes que tenga una guarnición segura. Mi padre irÃa en persona con las tropas de su mando, bien antes o después de la llegada del Rey.
—Luis XVI indicó con un ademán que parecÃa decir: «Otra cosa, caballero».
—El Rey —continuó el joven—, puede salir también por las Ardenas y la Flandes austrÃaca, entrando después por esta misma frontera y dirigiéndose sobre una de las plazas que el señor, de Bouillé dejarÃa a su mando, y donde se harÃa una concentración de tropas.
—Ahora os diré —replicó el Rey—, lo que me induce a preguntaros si no tenéis algo mejor que eso.