La Condesa de Charny
La Condesa de Charny —Sin embargo, señores, he sabido ayer que se distribuÃa con profusión en la capital un papel concebido en estos términos.
Y el PrÃncipe leyó entonces —lo cual era bien inútil, pues todos tenÃan ese escrito en la mano o en la memoria— el boletÃn que hemos citado antes.
Al pronunciar las palabras: «Monseñor, hermano del Rey, estaba a la cabeza», todos los individuos presentes se inclinaron.
¿QuerÃan decir que estaban conformes con el boletÃn, o pura y simplemente que conocÃan la acusación?
El PrÃncipe continuó: