La Condesa de Charny

La Condesa de Charny

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sin duda —dijo Catalina—, una carta de él. ¿Qué tiene de particular que me escriba? —repuso la enferma—. ¿Acaso no lo sabéis todo o casi todo?… —añadió en voz baja.

—No me extraña que os escriba… Si me fuera permitido hacerlo, yo también os escribiría, y cartas muy largas; pero temo…

—¿Qué, amigo mío?

—Que la carta del señor Isidoro caiga en manos de vuestro padre.

—¿De mi padre?

Pitou hizo con la cabeza un triple movimiento, que significaba sí otras tantas veces.

—¿Cómo de mi padre? —exclamó Catalina cada vez más asombrada—. ¿Acaso no está en París?

—Vuestro padre está en Pisseleu, señorita, en la granja, aquí mismo, en la habitación contigua; pero el señor Raynal le ha prohibido entrar en vuestra habitación, a causa del delirio, según dijo, y yo creo que ha hecho muy bien.

—Y, ¿por qué ha hecho bien?

—Porque el señor Billot no se muestra nada cariñoso respecto al joven Isidoro, y cuando os oyó, una sola vez, pronunciar su nombre, hizo una mueca que no tenía nada de agradable.

—¡Ah! ¡Dios mío, Dios mío! —murmuró Catalina estremeciéndose—, ¿qué me decís, señor Pitou?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker