La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Por primera vez el pueblo comprendía con asombro el reconocimiento de su derecho, proclamado a la luz del día, a la luz del sol, a la faz del Señor, a quien tan largo tiempo había pedido en sus oraciones esa Constitución natural que no obtenía sino al cabo de siglos de esclavitud, de miseria y de sufrimientos.
¡Por primera vez el hombre, el hombre verdadero, aquel sobre el cual pesaba, hacía seiscientos años, el edificio de la monarquía con su nobleza a la derecha y su clero a la izquierda; por primera vez el obrero, el artesano y el labrador, acababan de reconocer su fuerza, de apreciar su valor, de reconocer el lugar que ocupaban en la tierra, de medir la sombra que hacían al sol, y todo esto, no en virtud del capricho de un amo, sino a la voz de uno de sus iguales!