La Condesa de Charny
La Condesa de Charny La ceremonia que acabamos de describir, y que por federaciones parciales tenía por objeto enlazar entre sí todos los distritos de Francia, no era más que el preludio de la gran federación que debía efectuarse en París el 14 de julio de 1790.
En aquellas federaciones parciales, los distritos pensaban desde luego en los diputados que enviarían a la federación general.
El papel que habían desempeñado, en aquel día del 18 de octubre, Billot y Pitou, los señalaba naturalmente a los sufragios de sus conciudadanos para cuando llegara el gran día de la Federación general.
Pero entretanto, todo volvía a las condiciones de la vida ordinaria, de la que cada cual acababa de salir momentáneamente por la sacudida que comunicó a las costumbres providenciales aquel memorable acontecimiento.
Hablar de esas tranquilas costumbres, no queremos decir que en provincias, menos que en otra parte, la vida siga su curso recreada por las alegrías o entristecida por los dolores. No hay arroyo, por pequeño que sea, desde aquel que murmura sobre la hierba del huerto de un pobre campesino, hasta el gran río majestuoso que desciende de los Alpes como un conquistador, que no tenga su orilla, humilde u orgullosa, sembrada de pueblecillos o de ciudades, y sus intervalos de sombra y de sol.
