La Condesa de Charny
La Condesa de Charny El inmenso trabajo que debía convertir una extensa llanura en un gran valle entre dos colinas, se terminó en la noche del 13 de julio, gracias a la cooperación de todo París.
Muchos operarios, a fin de asegurarse su puesto al día siguiente, se habían echado como vencedores en el campo de batalla.
Billot y Pitou habían ido a reunirse con los federados, ocupando su puesto en medio de ellos en el bulevar; y la casualidad quiso, como acabamos de ver, que el punto señalado a los representantes del departamento del Aisne fuera precisamente aquel a que llegó el coche que conducía a París a Catalina y su hijo.
Y, en efecto, aquella línea, compuesta de federados tan sólo, se extendía desde la Bastilla al bulevar Bonne-Nouvelle.
Cada cual había hecho cuanto podía para recibir a sus huéspedes amados. Cuando se supo que los bretones, esos primogénitos de la libertad, llegaban ya, los vencedores de la Bastilla salieron a su encuentro hasta Saint-Cyr y los conservaron consigo.
Entonces hubo extraños impulsos de patriotismo y desinterés.
En cuanto a este último, los posaderos se reunieron, y de común acuerdo, en vez de aumentar los precios, los disminuyeron.
