La Condesa de Charny
La Condesa de Charny Los periodistas, esos rudos luchadores de todos los dÃas, que se hacen una guerra incesante por esas pasiones que enconan generalmente los odios en vez de olvidar, los periodistas —por lo menos dos, Loustalot y Camilo Desmoulins— propusieron un pacto federativo entre los escritores. Renunciaban a toda competencia, a toda envidia, prometiendo no manifestar en adelante más emulación que la del bien público. Este era el patriotismo.
Por desgracia, la proposición de aquel pacto no tuvo eco en la prensa, y asà para el presente como para el porvenir se redujo a una sublime utopÃa.
La Asamblea habÃa experimentado también una parte de la sacudida eléctrica que agitaba a Francia como un terremoto. Algunos dÃas antes, a propuesta de los señores Montmorency y de La Fayette, habÃa abolido la nobleza hereditaria, defendida por el abate Maury, hijo de un zapatero de pueblo.
Desde el mes de febrero, la Asamblea habÃa comenzado por suprimir la herencia del mal, acordando, con motivo de la muerte de los hermanos Agasse en la horca, que el cadalso no infamase a los hijos ni a los parientes del culpable.