La Dama de Monsoreau
La Dama de Monsoreau Dos antiguos personajes
Hay un personaje en esta historia o mejor dicho, hay dos personajes, de cuyas acciones y gestos tiene derecho el lector para pedirnos cuenta.
Con la humildad de un autor de prólogo antiguo nos apresuramos a satisfacer esta curiosidad cuya importancia no nos es desconocida.
Trátase en primer término de un corpulento fraile de espesas cejas, de labios rojos y carnosos, de anchas manos y dilatados hombros, cuyo cuello se disminuye todos los dÃas a medida que alcanzan mayor desarrollo su pecho y sus mejillas.
Trátase en segundo lugar de un burro grande y fuerte, cuyos costados se van redondeando con gracia.
El fraile se va asemejando cada dÃa más a un tonel sostenido por dos vigas.
El asno se parece ya a una cuna de niño sobre cuatro ruedas.
El uno habita una celda del convento de Santa Genoveva, en la cual le visitan todas las gracias del Señor.
El otro habita la cuadra del mismo convento y tiene delante de sà un pesebre constantemente lleno.
El uno responde al nombre de Gorenflot.
El otro deberÃa responder al nombre de Panurgo.
