La Dama de Monsoreau
La Dama de Monsoreau Esculapio y Mercurio
Dejemos a los dos amigos entrar en la hosterÃa del Cuerno de la Abundancia, adonde Chicot, como es sabido, no llevaba nunca al fraile sino con intenciones cuya gravedad se hallaba éste muy lejos de sospechar, y volvamos a M. de Monsoreau que sigue en su litera el camino de Meridor a ParÃs, y a Bussy que salió de Angers con el propósito de tomar el mismo camino.
—No solamente es fácil a quien lleva un buen caballo alcanzar a las personas que van a pie, sino que corre el riesgo de adelantarlas.
—Asà sucedió a Bussy.
CorrÃan los últimos dÃas de mayo y el calor era grande, sobre todo al mediodÃa. Asà fue que M. de Monsoreau mandó hacer alto en un bosquecillo que encontraron a un lado del camino, y como deseaba que el duque de Anjou no supiese sino lo más tarde posible su salida de Meridor, puso gran cuidado que todas las personas de su séquito entrasen con él en la espesura del bosque para dejar pasar el mayor calor del sol. Llevaban un caballo cargado de provisiones y pudieron por tanto satisfacer el hambre sin pedir ayuda a nadie.
Entretanto pasó Bussy de largo.
Pero Bussy, como puede suponerse, iba preguntando a cuantos hallaba si habÃan visto una litera llevada por paisanos y escoltada por algunas personas a caballo.
