La Dama de Monsoreau
La Dama de Monsoreau La comisión de M. de San Lucas
Dejemos por un momento a San Lucas en la antesala de Schomberg y veamos lo que pasó entre él y Bussy.
Éste, como ya dijimos, salÃa de la sala de audiencia con su amigo, dirigiendo saludos a todos aquellos a quienes el espÃritu cortesano no cegaba hasta el punto de despreciar a un hombre tan temible como Bussy.
Porque en aquella época de fuerza bruta en que el poder personal era el todo, un hombre vigoroso y diestro podÃa formarse un reino fÃsico y moral dentro del hermoso reino de Francia.
De este modo reinaba Bussy en la corte del rey Enrique III. Pero aquel alÃa, como hemos visto, habÃa sido mal recibido en su corte.
Luego que estuvieron fuera del salón, se detuvo San Lucas y mirando a Bussy con inquietud, le dijo:
—¿Os sentÃs indispuesto, amigo mÃo? estáis tan pálido que parece que vais a desmayaros.
—No —repuso Bussy—, pero la cólera me ahoga.
—Pues qué, ¿hacéis caso de lo que os ha dicho ese canalla?
—¡Pardiez, si hago caso! vos mismo juzgaréis.
—Vamos, vamos, Bussy, calma.
—¡Calma!, ¿y vos me lo aconsejáis? Si os hubiesen dicho la mitad de lo que yo acabo de oÃr, ya habrÃais matado a uno.
