La Dama de Monsoreau

La Dama de Monsoreau

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

LXXXII

El día de Corpus

En los ocho días que transcurrieron hasta el del Corpus se prepararon los sucesos como se prepara una tempestad en el cielo en los calurosos y pesados días del verano.

Monsoreau, restablecido al cabo de cuarenta y ocho horas de fiebre, se ocupó en acechar por sí mismo al ladrón de su honor pero no habiendo descubierto a nadie se convenció de la hipocresía del duque de Anjou y de sus malos propósitos respecto a Diana.

Bussy no suspendió sus visitas de día a casa del montero mayor; pero habiéndole advertido Remigio la vigilancia con que andaba el convaleciente, se abstuvo de visitar a Diana por el balcón.

Chicot repartía el tiempo en dos ocupaciones: la primera cuidar a su amo Enrique de Valois, de quien se separaba lo menos posible, velando por él como una madre por su hijo; la segunda acompañar a su caro amigo Gorenflot, a quién había reducido, no sin trabajo, a volver a su celda, donde el prior le recibió con los brazos abiertos.

En esta primera visita se habló mucho de la piedad del rey, y el prior parecía muy agradecido al honor que Su Majestad dispensaba al convento visitándolo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker