La Dama de Monsoreau

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XIX

Chicot observa que es más fácil la entrada que la salida del convento de Santa Genoveva

Chicot, al vestirse el hábito del fraile, tomó una precaución importante, que fue de doblar el espesor de sus hombros por medio de la hábil colocación de su capa y de las otras prendas de ropa que el hábito frailesco hacía inútiles. Tenía igual color de barba que Gorenflot; y aunque el uno había nacido en las orillas del Saona y el otro en las del Garona, se había divertido nuestro gascón tantas veces en imitar la voz de su amigo, que había llegado a imitarla con extrema perfección.

Iba a cerrarse la puerta cuando Chicot llegó; el hermano portero no esperaba más que a los últimos frailes. El gascón presentó su moneda agujereada y fue admitido sin obstáculo. Dos frailes le precedían; siguióles y penetró con ellos en la capilla del convento, sitio que conocía por haber acompañado muchas veces al rey en sus visitas, el cual siempre había concedido singular protección al monasterio de Santa Genoveva.


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