La Dama de Monsoreau
La Dama de Monsoreau Chicot y su compañero se alojan en la hosterÃa del Cisne de la Cruz
Maese Nicolás David, disfrazado como ya dijimos, de lacayo, se dirigió a la plaza des Terreaux y eligió en ella la principal hosterÃa, que era la del Cisne de la Cruz.
Chicot le vio entrar y permaneció un instante en observación para asegurarse de que habÃa hallado habitación y por lo tanto de que no saldrÃa.
—¿Tenéis alguna objeción que hacer contra la hosterÃa del Cisne de la Cruz? —preguntó a su compañero de viaje.
—Ninguna absolutamente —respondió éste.
—Pues bien, vais a entrar en ella; ajustaréis un aposento retirado, diciendo que esperáis a un hermano vuestro, y en efecto, me esperaréis a la puerta; yo voy a dar un paseo y no volveré hasta bien entrada la noche. Cuando vuelva os hallaréis en vuestro aposento, y sabiendo ya las entradas y salidas de la posada, me llevaréis a nuestra habitación, sin que tenga necesidad de tropezar con gente que no quiero ver. ¿Entendéis?
—Entiendo perfectamente —repuso Gorenflot.
