La Dama de Monsoreau
La Dama de Monsoreau Chicot es el verdadero rey de Francia
Eran las doce: las puertas del Louvre se cerraban todos los dÃas a media noche, pero Enrique calculó lógicamente que no dejarÃa el duque de Anjou de irse a acostar al Louvre, para no dar pábulo a las sospechas que debÃan haber despertado en el ánimo del rey la agitación y los desórdenes de aquella famosa tarde, y ordenó que estuviesen abiertas hasta la una.
A la una menos cuarto subió Quelus.
—Señor, ya ha vuelto el duque.
—¿Adónde está Maugiron?
—Se ha quedado de centinela no sea que vuelva a salir.
—Está tranquilo.
—Entonces… —dijo Quelus haciendo un movimiento para indicar que era tiempo de obrar.
—Dejémosle que se acueste tranquilamente —repuso Enrique—. ¿Quién está con él?
—M. de Monsoreau y sus gentilhombres.
—¿Y M. de Bussy?
—M. de Bussy no está.
—Me alegro —dijo el rey, viendo satisfecho que le faltaba a su hermano su mejor espada.
—¿Qué dispone Vuestra Majestad? —preguntó Quelus.
