La Dama pálida

La Dama pálida

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Siguen a los elevados picos, a los bosques vírgenes, a las montañas gigantes, a las selvas sin límites, llanuras sin fin, verdadero mar con sus olas y tempestades, sábanas áridas y abolladas donde la vista se pierde en un horizonte sin límites; entonces no es ya terror lo que se tiene, sino honda tristeza, vasta y profunda melancolía de que nada puede distraeros, porque el aspecto del país, hasta donde alcanza la mirada, es siempre el mismo. Subís y bajáis veinte veces cuestas parecidas, buscando en vano un camino trillado; al verse así perdido el viajero en su propio aislamiento y en medio de los desiertos, se cree solo en la naturaleza, y su melancolía se trueca en desolación. En efecto, la marcha parece haber llegado a ser una cosa inútil y que a nada puede conduciros; no encontráis aldea, ni castillo, ni choza, ningún vestigio de habitación humana. Sólo algunas veces, como una tristeza más en aquel yermo paisaje, un pequeño lago sin cañaverales, sin matorrales, dormido en el fondo de un barranco, como otro Mar muerto, corta el camino con sus verduzcas aguas, por encima de las cuales se elevan al acercaros, algunos pájaros acuáticos con discordes y prolongados gritos. Después dais un rodeo, subís la colina que se os presenta, bajáis a otro valle, de nuevo subís otra colina, y esto dura hasta que se ha atravesado la cadena montañosa, que va siempre menguando.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker