La Mano del Muerto
La Mano del Muerto La baronesa, comprendiendo que no tenía más que hacer en aquella primera visita, pronunció algunas palabras enérgicas y salió precipitadamente de la casa de las dos amigas. Para una señora como la baronesa, que no podía avenirse con la idea de retirarse de la sociedad en que había vivido; para una señora tan llena de aquella vanidad de familia, que por mero instinto de un orgullo mal entendido repudia la medianía social y las clases proletarias, nada había peor que la terrible vocación de Eugenia.
La baronesa tendría que salir de Roma, donde, dentro de poco, algún periodista, ávido de un artículo interesante, publicaría sin embarazo la vida de una nueva actriz, y una de las dos d'Armilly sería en tal caso conocida por Eugenia Danglars, que por una vocación sublime abandona madre, familia, honores y riquezas para seguir la difícil carrera de Taima.