La Reina Margot
La Reina Margot Cierta noche se hallaba muy ocupada estudiando los astros en compañÃa de Renato, cuyas pequeñas traiciones ignoró siempre y que ahora habÃa recuperado su favor gracias al falso testimonio que tan oportunamente diera en el juicio contra Coconnas y La Mole, cuando fueron a avisarle que un hombre, al parecer portador de algún mensaje muy importante, la esperaba en el oratorio.
La reina descendió precipitadamente y se encontró con Maurevel.
—¡Está aquÃ! —exclamó el antiguo capitán de petarderos sin esperar, como lo exigÃa la etiqueta real, a que Catalina le dirigiera la palabra.
—¿Quién? —preguntó la reina madre.
—¿Quién queréis que sea, señora, sino el rey de Navarra?
—¿AquÃ? —dijo Catalina—. Él… aquÃ… Enrique… ¿Y qué viene a hacer el imprudente?
—A juzgar por las apariencias, viene a ver a la señora de Sauve nada más, pero si profundizamos más, descubriremos que a lo que viene es a conspirar contra el rey.
—¿Y cómo sabéis que está aqu�
—Ayer le vi entrar en una casa, y un momento después entró en la misma casa la señora de Sauve.
—¿Estáis seguro que era él?