La Reina Margot
La Reina Margot —¿Y crees que estarán allà como anoche hasta las tres de la madrugada?
—Es probable que asà hagan.
—¿Dónde está la casa?
—Cerca de la Croix-des-Petits-Champs, hacia Saint-Honoré.
—Perfectamente —dijo Catalina—. ¿Conoce el señor de Sauve vuestra letra?
—No.
—Sentaos y escribid.
Maurevel obedeció y cogiendo la pluma:
—Estoy a vuestras órdenes, señora —dijo.
Catalina le dictó lo siguiente:
—«Mientras el barón de Sauve está de servicio en el Louvre, la señora baronesa se entretiene con un galán amigo suyo en una casa próxima a la Croix-des-Petits-Champs, hacia Saint-Honoré. El señor de Sauve podrá reconocer la casa por una cruz roja que estará pintada en la pared».
—¿Algo más? —preguntó Maurevel.
—Haced una copia de esta carta —añadió Catalina. Maurevel obedeció sin replicar.
—Ahora —dijo la reina— enviad con un mensajero de confianza una de estas cartas al barón de Sauve y decidle que deje caer la otra en los pasillos del Louvre.
—No comprendo —dijo Maurevel.