La Reina Margot

La Reina Margot

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Habéis oído, joven? —dijo Maurevel—. Si tenéis algún enemigo particular, aunque no sea del todo hugonote, ponedlo en la lista y caerá con los demás.

Coconnas, más aturdido que nunca por lo que oía y presenciaba, miró alternativamente al posadero, que adoptaba bélicas actitudes, y a Maurevel, que tranquilamente sacaba un papel de su bolsillo.

—Aquí está mi lista —dijo—: Son trescientos. Que cada buen católico haga esta noche la décima parte de lo que haré yo y mañana no quedará un solo hereje en el reino.

—¡Silencio! —previno La Hurière.

—¿Qué pasa? —preguntaron a la vez Coconnas y Maurevel.

Se oyó vibrar en aquel momento la campana de Saint-Germain d’Auxerre.

—¡La señal! —gritó Maurevel—. Por lo visto han adelantado la hora. Me dijeron que sería a medianoche… ¡Tanto mejor! Cuando se trata de la gloria de Dios y del rey, más vale que adelanten los relojes y no que atrasen.

Retumbó el toque lúgubre de las campanas de la iglesia. Casi al mismo tiempo sonó un tiro e inmediatamente el resplandor de muchas antorchas iluminó como un relámpago la calle de l’Arbre-Sec. Coconnas se pasó por la frente su mano sudorosa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker