La Reina Margot

La Reina Margot

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sire —dijo La Mole—, al verme perseguido por los asesinos, sin armas, desfallecido a causa de mis heridas, me pareció ver la sombra de mi madre que me guiaba con una cruz en la mano hacia el Louvre. Entonces hice la promesa de adoptar, si salía con vida, la religión de mi madre, a quien Dios había permitido abandonar su tumba para servirme de guía en tan horrible noche. Dios me condujo aquí, Sire. Estoy bajo la doble protección de una princesa de Francia y del rey de Navarra. Mi vida fue salvada milagrosamente; no me queda más que cumplir mi promesa, Sire. Estoy dispuesto a hacerme católico.

Enrique frunció el ceño. Su carácter escéptico comprendía perfectamente una conversión por interés; pero dudaba de una conversión movida por la fe.

«El rey no quiere hacerse cargo de mi protegido», pensó Margarita.

Entre tanto, La Mole permanecía intimidado y cohibido entre aquellas dos opuestas voluntades. Sentía, sin acertar a explicárselo, lo ridículo de su posición. Fue de nuevo Margarita quien con su femenina delicadeza le sacó del paso.

—Sire —dijo—, nos hemos olvidado de que el herido necesita reposo. Yo también me estoy cayendo de sueño; ¡ya lo veis!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker