La Reina Margot
La Reina Margot
L carro en que fueron recogidos Coconnas y La Mole tomó el camino de París, siguiendo en la oscuridad al grupo que le servía de guía. Se detuvo al llegar al Louvre y el verdugo recibió una espléndida propina.
Se hizo transportar a los heridos al departamento del duque de Alençon y se mandó buscar a Ambroise Paré.
Cuando este se presentó, ninguno de los dos heridos había recobrado el conocimiento.
La Mole era el menos grave; la estocada había penetrado por debajo de la axila derecha sin interesar ningún órgano esencial. En cambio, a Coconnas el acero le había atravesado un pulmón y el soplo que salía por la herida hacía vacilar la llama de una vela.
Ambroise Paré no respondió de la vida de Coconnas.
La señora de Nevers se hallaba desolada: ella fue quien, confiando en la fuerza, la destreza y el valor del piamontés, impidió que Margarita interrumpiera el combate. Hubiera deseado llevar a Coconnas al palacio de Guisa para repetir en esta ocasión los mismos cuidados que en la primera, pero su marido podía regresar de Roma de un momento a otro y no parecerle conveniente el que un intruso estuviera instalado en el domicilio conyugal.
