La Reina Margot
La Reina Margot Hemos dicho reclusión, porque es la palabra que conviene emplear, ya que en su impaciencia varias veces intentaron adelantar este dÃa; un centinela apostado en la puerta les impidió el paso manifestándoles que no podÃan salir más que con el exeat[15] de Ambroise Paré.
Cuando el hábil cirujano hubo reconocido que los dos enfermos, si no del todo curados, se hallaban en vÃas de recuperar su salud, dio este exeat, y a eso de las dos de la tarde de uno de esos hermosos dÃas de otoño con que ParÃs obsequia a veces a sus admirados habitantes que ya han hecho provisión de paciencia para pasar el invierno, los dos amigos, cogidos del brazo y sosteniéndose mutuamente, pusieron los pies fuera del Louvre.