La Reina Margot
La Reina Margot —No lleves esta pasta a la señora de Sauve hasta dentro de ocho o diez dÃas; quiero ser la primera en probarla.
Y se dispuso a salir.
—¿Desea Vuestra Majestad que la acompañe? —preguntó Renato.
—Sólo hasta el final del puente —respondió Catalina—. Allà me espera mi escolta con la litera.
Salieron juntos y llegaron hasta la esquina de la calle Barillerie, donde esperaban a la reina cuatro gentiles hombres a caballo y una litera sin escudo de armas.
Al volver a su casa, lo primero que hizo Renato fue contar las cajas de pasta de carmÃn.
Faltaba una.