La Reina Margot
La Reina Margot
A Mole salió apresuradamente del Louvre y se puso a recorrer ParÃs con intención de hallar al pobre Coconnas.
Su primera idea fue la de dirigirse a la calle de l’Arbre-Sec, a casa de maese La Hurière, pues recordaba haber oÃdo citar muchas veces al piamontés cierta máxima latina que pretendÃa probar que Amor, Baco y Ceres son dioses de primera necesidad, y tenÃa esperanzas de que Coconnas, siguiendo el aforismo romano, se hubiese instalado en A la Belle Etoile después de una noche que no debió de ser para su amigo menos agitada que lo fue para él.
La Mole no encontró en casa de La Hurière nada más que el recuerdo del compromiso contraÃdo y un desayuno ofrecido de muy buena gana, que nuestro gentilhombre aceptó con gran apetito a pesar de su inquietud.
