La Reina Margot

La Reina Margot

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo V

A la mitad de la calle de Geoffroy-Lasnier viene a desembocar la de Garnier-sur-l’Eau y, al final de esta, cruza la de las Barras.

Allí, dando algunos pasos hacia la calle de la Mortellerie, se encuentra a mano derecha una casita aislada en el centro de un jardín rodeado de altas paredes, en las que se abre una sola puerta de acceso.

Carlos sacó una llave de su bolsillo, abrió la puerta y, haciendo pasar a Enrique y al lacayo portador de la antorcha, volvió a cerrarla.

Había una sola ventanita iluminada. Carlos se la enseñó a Enrique sonriendo.

—No comprendo, señor —dijo este.

—Ya comprenderás, Enriquito.

El rey de Navarra miró asombrado a Carlos. Su voz y su semblante tenían una expresión de dulzura tan inusitada en él, que Enrique no le reconocía.

—Enriquito, lo dije que cuando salía del Louvre salía del infierno. Cuando entro aquí, entro en el paraíso.

—Señor —dijo Enrique—, es para mí una dicha el que Vuestra Majestad me haya creído digno de hacer con ella el viaje al Cielo.

—El camino es estrecho —dijo el rey mientras subía por una escalerita—, pero así no falta nada a la comparación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker