La Reina Margot
La Reina Margot
L dÃa siguiente todo el pueblo de ParÃs se encaminaba hacia el barrio de Saint-Antoine, lugar elegido para que hicieran su entrada oficial en la ciudad los embajadores polacos. Un cordón de soldados suizos contenÃa a la multitud y varios destacamentos de jinetes protegÃan la circulación de las damas y caballeros de la corte, que iban al encuentro de la comitiva.
No tardó en aparecer a la altura de la abadÃa de Saint-Antoine un grupo de caballeros vestidos de rojo y amarillo, con gorros y capas de piel, y que llevaban sables anchos y curvos, como las cimitarras turcas.
Los oficiales venÃan a los flancos de las filas.
Detrás de este primer grupo venÃa otro equipado con un lujo verdaderamente oriental. PrecedÃa a los embajadores, que en número de cuatro representaban magnÃficamente al más mÃtico de los reinos caballerescos del siglo XVI.
