La Reina Margot
La Reina Margot Alençon asintió.
—¿Tenéis algunas novedades desde ayer? —dijo Catalina, escondiendo en las anchas mangas de su bata sus manos salpicadas con ligeras motas de un color anaranjado.
—Ninguna, madre mÃa.
—¿Habéis visto a Enrique?
—SÃ.
—¿Insiste en no irse?
—Insiste.
—¡El muy bribón!
—¿Qué decÃs, señora?
—Digo que se irá.
—¿Lo creéis as�
—Estoy segura.
—Entonces, ¿se nos escapa de las manos?
—Sà —dijo Catalina.
—¿Y le dejaréis escapar?
—No solamente le dejo escaparse, sino que sostengo que es preciso que se vaya de aquÃ.
—No os comprendo.