La Reina Margot
La Reina Margot —Ya os sigo, señor.
—¿Y vuestra cena, señores? —preguntó maese La Hurière.
—¡Ah! —repuso La Mole—. Yo cenaré tal vez con el rey de Navarra.
—Y yo con el duque de Guisa —dijo Coconnas.
—Y yo —murmuró el posadero después de haber seguido con la vista a los dos gentiles hombres que se encaminaban al Louvre— voy a limpiar mi casco, a poner una mecha en el arcabuz y a afilar la partesana. Nadie sabe lo que puede ocurrir.