La Reina Margot
La Reina Margot —Ahora comprenderás por qué es preciso que se crea que muero por efecto de la magia.
—¡Pero se comete una iniquidad! ¡Es espantoso! ¡Perdonadle, por favor! Ya sabéis que es inocente.
—SÃ, de sobra lo sé, pero es necesario que se le crea culpable. Sufre, pues, la muerte de tu amante; es poco con tal de salvar el honor de la familia real. Yo también sufriré mi muerte sin protestar para que el secreto muera conmigo.
Margarita inclinó la cabeza convencida de que, por parte del rey, nada podÃa hacer por salvar a La Mole, y se retiró llorando, sin confiar en otra ayuda que no fueran sus propios recursos. Durante este tiempo y tal y como lo habÃa previsto Carlos, Catalina no perdÃa un minuto y escribÃa al procurador general Laguesle una carta que ha sido conservada por la historia y que arroja sobre este asunto sangrientas luces:
Señor procurador:
Me han dado como cierta esta tarde la noticia de que La Mole hizo el sacrilegio. En su alojamiento de ParÃs se hallaron muchas cosas perversas, tales como libros y papeles. Os ruego que deis parte al primer presidente e instruyáis lo más pronto que sea posible el proceso referente a la figurita de cera que hirieron en el corazón atentando simbólicamente contra el rey[46].
CATALINA