La Reina Margot

La Reina Margot

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Pero persistís, sin embargo, en declarar que esta estatua representa a una mujer? —Sí.

—Lo que no quita para que vos os neguéis a decir quién es esta mujer.

—Se trata de una mujer de mi país —dijo La Mole—, a quien amaba y por quien deseaba ser amado.

—No es a vos a quien se pregunta, señor de La Mole —gritó el presidente—, y una vez más os recomiendo silencio, pues de lo contrario seréis amordazado.

—¡Amordazado! —exclamó Coconnas—. ¿Cómo os atrevéis a decir semejante cosa, señor de la toga negra? ¡Amordazar a mi amigo!… ¡A un gentilhombre! ¡Vamos, vamos!…

—Haced entrar a Renato —dijo el procurador general Laguesle.

—Sí, hacedle entrar —dijo Coconnas—, y así veremos quién tiene razón, si vosotros tres o nosotros dos. Ninguno de los dos amigos hubiera reconocido a Renato en aquel hombre pálido y envejecido que entró encorvado bajo el peso del crimen que iba a cometer, más que por la pesadumbre de los ya cometidos.

—Maese Renato —preguntó el juez—, ¿reconocéis a los dos acusados aquí presentes?

—Sí, señor —respondió Renato, con una voz velada por la emoción.

—¿Dónde los habéis visto?

—En varios sitios y especialmente en mi casa.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker