La Reina Margot
La Reina Margot —Por aquel —dijo el presidente señalando a La Mole, a quien aún se divisaba como una sombra entre sus dos guardianes.
Luego, acercándose a Renato, que habÃa permanecido de pie, tembloroso, en espera de ser conducido de nuevo a la prisión del Châtelet, donde estaba encerrado, le dijo:
—Está bien, señor, tranquilizaos, la reina y el rey sabrán que es a vos a quien deben el esclarecimiento de la verdad.
En lugar de reanimarle, aquella promesa pareció aterrar a Renato, quien respondió con un profundo suspiro.