Las dos Dianas
Las dos Dianas »Primero: A que haga retractación pública de todos sus delitos delante de la puerta de la iglesia de Artigues, de rodillas, en camisa, con la cabeza y los pies desnudos, con una soga en el cuello y teniendo en sus manos una vela de cera encendida.
»Segundo: A que pida públicamente perdón a Dios, al rey y a la justicia, así como también a los mencionados Martín Guerra y Beltrana de Rolles, casados.
»Cumplida esta parte de la sentencia, Arnaldo de Thill será entregado al verdugo para que este le lleve por las calles y sitios de costumbre del citado pueblo de Artigues, siempre con la soga al cuello, terminando su exposición delante de la casa de Martín Guerra.
»Allí, en una horca que previamente habrá sido levantada, se le ahorcará y estrangulará, y una vez ajusticiado, su cadáver será quemado.
»Además: el tribunal declara absueltos y libres a los susodichos Martín Guerra y Beltrana de Rolles, y ordena que Arnaldo de Thill sea enviado al juez de Artigues, para que este disponga que la presente sentencia sea ejecutada en forma y con arreglo a derecho.
»Dado en Rieux el día doce del mes de julio de 155».
Arnaldo de Thill escuchó la sentencia, que ya tenía prevista, taciturno y sombrío. Sin embargo, confesó de nuevo sus crímenes, reconoció la justicia del fallo y dio pruebas de algún arrepentimiento.