Las dos Dianas
Las dos Dianas
continuación del proceso, tan difícil como felizmente terminado, de los dos Martín Guerra, Gabriel de Montgomery desapareció de nuevo por espacio de varios meses, y reanudó su existencia errante, indecisa y misteriosa. Lo mismo que antes, le encontraban en veinte sitios diferentes, pero nunca se alejaba de las inmediaciones de París y de la corte, sino que se movía entre sombras, procurando verlo todo sin ser visto.
Acechaba los acontecimientos, pero estos no se presentaban a medida de su deseo. El alma del joven, entregada a una idea única, no vislumbraba aún el resultado que esperaban sus ansias de venganza.
El único hecho de importancia que acaeció en el mundo político durante aquellos meses fue la conclusión del tratado de paz de Cateau-Cambrésis.
El condestable de Montmorency, envidioso de las victorias que alcanzaba el duque de Guisa y de los nuevos derechos que todos los días adquiría su afortunado rival al agradecimiento de la nación y al favor del soberano, arrancó al fin a Enrique II la oportuna conformidad con la paz, poniendo en juego toda la influencia de la omnipotente Diana de Poitiers.
Fue firmado el tratado el día 3 de abril de 1559, y aunque ultimado en ocasión en que las armas francesas arrancaban victoria tras victoria al enemigo, en manera alguna fue ventajoso para Francia.
