Las dos Dianas
Las dos Dianas Francia conservaba los tres obispados de Metz, Toul y Verdún con sus territorios anejos; retenÃa a Calais sólo por ocho años y se comprometÃa a pagar a Inglaterra ochocientos mil escudos de oro, si no restituÃa la plaza a la expiración del plazo convenido (esta plaza, llave de Francia, no ha sido devuelta hasta hoy, ni pagados los ochocientos mil escudos de oro), y, por último, volvÃa a poseer a San QuintÃn y a Ham y conservaba interinamente, en el Piamonte, a TurÃn y Pignerol.
Pero Felipe II obtuvo, en plena soberanÃa, las plazas fuertes de Thionville, Marienburgo y Hesdin; mandó arrasar a Thérouanne e Yvoy; hizo que Bouillon fuese devuelto al obispo de Lieja, la isla de Córcega a los genoveses, y a Filiberto Emmanuel de Saboya la mayor parte de la Saboya y del Piamonte conquistadas durante el reinado de Francisco I. Finalmente, estipuló su casamiento con Isabel, hija del rey, y el del duque de Saboya con la princesa Margarita, ventajas tan enormes para él como no podÃa soñarlas ni aun a raÃz de su victoria de San QuintÃn.
El duque de Guisa acudió furioso abandonando su ejército, y denunció públicamente y en voz alta, y no sin fundamento, la traición de Montmorency y la debilidad del rey, que cedÃa de una plumada lo que difÃcilmente hubiesen arrancado a Francia las armas españolas al cabo de treinta años de victorias consecutivas.