Las dos Dianas

Las dos Dianas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero el daño estaba hecho, y todo el malhumor del Acuchillado no podría evitarlo ni repararlo.

También lo sintió Gabriel, porque su venganza perseguía en el rey al hombre y no al soberano de Francia, y si ansiaba llevarla a cabo con su patria, nunca pensó en realizarla contra ella.

Tomó, sin embargo, nota del descontento que debió de sentir, y que sintió en efecto el duque de Guisa, al ver que las sordas maquinaciones de la intriga había destruido los sublimes esfuerzos de su genio, y tomó nota, porque la cólera de un Coriolano emparentado con la casa reinante podía ser útil, en tiempo oportuno, a los intentos de Gabriel.

No era, por otra parte, Francisco de Lorena el único descontento que había en el reino.

Un día, Gabriel encontró en el Pré-aux-Clercs al barón de La Rénaudie, a quien no había vuelto a ver desde el día en que tuvo con él una conferencia en la casa de la calle de Saint Jaques.

En vez de evitar su encuentro, como hacía cuantas veces tropezaba con una cara conocida, se acercó a él.

Eran dos hombres nacidos para entenderse. Sus caracteres se parecían en muchas cosas, pero principalmente, por lo leales y enérgicos. Uno y otro eran partidarios de la acción y apasionados por la justicia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker